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Categoría: Caminando en la fe
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Existe una larga historia de la práctica Católica de ayunar y abstinencia que viene desde tiempos de Cristo. Razones para practicar el ayuno y la abstinencia

¿Por qué los Católicos practicamos el ayuno y la abstinencia?.

¿Te gustaría conocer el secreto para una mayor, más profunda y más gozosa vida en Cristo? Claro que te gustaría. A todos nos gustaría. Nuestras librerías están llenas de libros escritos para ayudarnos a crecer en nuestra vida espiritual y de oración. Jesús nos dice que si queremos ser sus discípulos, debemos negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz y seguirlo (Mateo 16,24). Esa es la razón por la cual los católicos practicamos el ayuno y la abstinencia como una forma de negarnos a nosotros mismos que busca guiarnos a la perfección.

Así que únete a mí y aprendamos como el negarnos a nosotros mismos puede satisfacer nuestras más grandes ansias. A medida nos adentramos en la Cuaresma, veamos a profundidad esta importante enseñanza de la fe.

Leyes Católicas disciplinarias del Ayuno y la Abstinencia

En estos tiempos modernos, parece que ya no escuchamos mucho sobre el ayuno y la abstinencia. Eso es una lástima porque la doctrina de negación a nosotros mismos es crucial para que nos sintamos completamente satisfechos.

Muchos de los católicos de hoy en día asocian el ayuno únicamente con la época de la Cuaresma y eso también es lamentable. Revisemos juntos las Leyes Católicas Disciplinarias que conciernen al Ayuno y la Abstinencia:

Ayunar durante la Cuaresma.

La Iglesia requiere que sus miembros ayunen durante dos días cada año, el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

Los Obispos en Estados Unidos han definido como requerimiento mínimo para los Católicos de esa nación que tomen un tiempo completo de comida (no excesivo) y limiten los otros dos que pueden ser el desayuno o la cena, dependiendo de cuando uno decida tomar su comida completa. Esta Ley aplica a los Católicos de 18 a 59 años.

Abstinencia de comer carne los Viernes.

La Iglesia requiere que sus miembros se abstengan de comer carne roja durante los viernes como un acto de penitencia.

En Los Estados Unidos, los Católicos han sido permitidos a sustituir esta con otra penitencia los viernes fuera de la Cuaresma. Esta Ley aplica a todos los Católicos mayores de 14 años.

Ayuno antes de la Sagrada Comunión.

Los Católicos también deben de ayunar al menos una hora antes de recibir la Sagrada Comunión.

La Cuaresma completa es un tiempo penitencial y nuestra actitud y comportamiento durante esta temporada debe estar marcada por algún nivel de auto negación.

El tiempo de Adviento es también de penitencia, pero es menos estricta, y quisiéramos marcar esta época con algún nivel de auto negación, aun cuando esta sea menor a la practicada durante la Cuaresma.

¡Y eso es todo! Aun así muchos de nosotros nos quejamos y esperamos que el reloj marque la medianoche para tomar un bocadillo.

Debemos de ir en contra de estos pensamientos pues los apetitos incontrolables solo nos dejan más hambrientos e insatisfechos. Es por ello que existen tantas dietas y programas de pérdida de peso, milagrosos que nos ofrecen grandes resultados con el mínimo esfuerzo.

Bueno, solo existe una fuente de milagros y ese es Dios. Él nos ha provisto desde ya con la mejor dieta si tan solo estamos dispuestos a escucharlo. A pesar de que a menudo solo escuchemos hablar de Ayuno y Abstinencia, como algo asociado a la Cuaresma, es realmente una práctica importante a lo largo de todo el año.

Ampliar la comprensión sobre el ayuno y abstinencia.

Como puedes ver, ayunar generalmente significa reducir de forma importante el consumo de alimentos o dejarlos por cortos periodos de tiempo.

La Abstinencia es generalmente vista como el evitar comer carne roja. Pero ambas cosas son una forma de negarnos a nosotros mismos. Hablando de forma más amplia, el negarnos a nosotros mismos es un acto de dejar algo que es bueno, ya sea alimento o alguna otra cosa "buena" con el propósito de profundizar en nuestra vida espiritual y hacer actos de reparación por nuestros pecados y los de otros.

Existe una larga historia de la práctica Católica de ayunar y abstinencia que viene desde tiempos de Cristo. Nuestra cultura a veces incorpora estas prácticas a nuestro lenguaje diario. Por ejemplo la palabra desayuno está formada por las palabras "des" y "ayuno" que simplemente significan que la primera comida del día rompe el ayuno desde el día anterior.

Otro ejemplo, aunque esto no tiene nada que ver con el ayuno, es la palabra que ocupamos para celebrar el nacimiento de Cristo que la llamamos Navidad.

¿Cómo un acto de negación fortalece nuestra vida espiritual?

La iglesia habla de tres pilares para la cuaresma: oración, ayuno y limosna, porque hay una fuerte conexión, o debería haber, entre las tres.

Ayuno y otras formas de negarse asimismo, así como prácticas espirituales para subyugar y controlar los apetitos físicos del cuerpo, nos ayudan, por gracia de Dios, a permitir que el alma ore de una forma más perfecta y libre.

Esto nos lleva a una unión más profunda con Dios y a través de ella nos convertimos en mejores mayordomos de los dones que Dios nos ha dado, liberándonos para de manera más efectiva cuidar de nuestro prójimo, especialmente aquellos con mayor necesidad de nosotros.

Cuando era un niño pequeño, mi madre me motivaba (es más acertado decir que me obligaba) a que durante la cuaresma yo diera cosas que normalmente hubiese comprado con mis ahorros. El dinero que yo había ahorrado sería utilizado para asistir a aquellos menos afortunados que nosotros.

Dios entregó a nuestros primeros padres, Adán y Eva muchos dones y bendiciones que fueron en cierto sentido ante su propia naturaleza y por lo tanto antes que la nuestra.

Sabemos que Adán y Eva poseyeron una Gracia Santificante, infundida a través de las virtudes supernaturales de la fe, la esperanza y la caridad. Esto es lo que significa cuando escuchas la frase "Adán y Eva fueron creados en el estado de justicia original".

Ellos fueron creados para un fin supernatural, alcanzar el cielo y una comunión eterna con Dios. También les fueron dados ciertos dones, llamados dones sobrenaturales que les permitirían a ellos continuar su "camino con Dios"-inmortalidad corporal, integridad y Conocimiento infundido.

Pero también se permitió que ellos fueran tentados por el diablo, no para que pecaran, pero para que ellos pudieran de manera libre escoger entre amar a Dios, que los había creado libres y en libertad.

Su libre albedrío no hubiese sido libre de ninguna forma si no hubiese existido una oportunidad para escoger cualquier otra cosa distinta a la bondad que es Dios.

Si ellos hubieran escogido a Dios en lugar de la serpiente, estos dones hubieran sido entregados a  nosotros como nuestra herencia, pero sabemos que ellos pecaron y perdieron estos dones, por lo tanto nosotros, sus descendientes, no podemos recibirlos, ya que ellos no los poseen para dárnoslos.

Como el Desprendimiento está conectado a la Pérdida del Don de la Integridad.

Para comprender todo lo que esto tiene que ver con nuestra práctica de negación a nosotros mismos, debemos de entender lo que hemos perdido cuando efectivamente perdimos el don sobrenatural de la integridad.

¿Has sentido alguna vez como si no puedes hacer lo que quieres, o tal vez sabes lo que deberías hacer, pero en lugar de eso te encuentras a ti mismo haciendo lo que no quieres hacer?

San Pablo habla de esto en su epístola a los romanos: "Sabemos que la ley es espiritual, pero yo, en mi condición humana, estoy vendido como esclavo al pecado. No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino que precisamente aquello que odio es lo que hago." (Romanos 7,14-15) Cualquiera de nosotros se identifica con las palabras de San Pablo.

La Iglesia nos enseña que uno de los efectos que hay en nosotros por la caída de Adán y Eva es que sufrimos Concupiscencia- la inclinación del hombre a pecar.

Existen dos tipos de Concupiscencia. En términos simples son: la concupiscencia corporal y la concupiscencia del alma. La concupiscencia corporal en la tendencia de nuestra voluntad a escoger indiscriminadamente satisfacer todos los apetitos del cuerpo, a escoger las cosas que parece que nos dan más placer, aun cuando la razón nos diga que no lo hagamos.

Concupiscencia del alma es una auto-absorción irrazonable que ignora  el bien y el mal en aparente favor de sí mismo.

¿Cómo es que la negación voluntaria nos ayuda luchar con la concupiscencia?

La integridad nos ayuda a hacer actos de voluntad en nuestra libertad que sean razonables y van de acuerdo a gobernar los apetitos de nuestro cuerpo y a disminuir los alcances de nuestra alma.

La integridad nos ayuda a balancear el cuerpo y el alma para nuestro bien. En nuestro estado caído, incluso una vez redimido, practicar las virtudes, particularmente la moderación (la virtud de la templanza), nos ayuda a sustituir los malos hábitos por buenos hábitos (reemplazar los vicios con virtudes).

Si vamos más allá, negarle voluntariamente al cuerpo incluso cosas buenas es una forma de entrenamiento espiritual con el mismo fin, muy parecido a como músico se vuelve aún mejor dejando cosas buenas para tener tiempo para practicar su instrumento o como un atleta deja comida y tiempo con el fin de entrenar su cuerpo para desempeñarse de manera excelente y soportar esfuerzos mentales y físicos.

Esto es una enseñanza verdaderamente evangélica, el dejar esas cosas, incluyendo cosas buenas, que tienden a ser obstáculos de nuestra santificación y a profundizar en nuestra relación con el señor.

Dejar esas cosas que hieren y obstruyen nuestro fin sobrenatural; la vida eterna en el cielo. Podemos llegar a estar tan unidos a la misma belleza del mundo que Dios creó que estos apegos se convierten en nuestros "dioses". Y aquí es donde el ayuno y la abstinencia tienen un significado aun mayor ayudándonos a volvernos verdadera y completamente satisfechos. Solamente por Dios, no por las cosas de este mundo, podemos satisfacer los deseos más profundos del alma del hombre.

Redacción: Manuel Rivas, PildorasdeFe.net | Con información de: Integrated Catholic Life
Salvadoreño, feliz esposo y padre de familia. Testimonio fiel de como Dios puede tocar nuestras vidas. A través de estos medios quiero ayudar a llevar el mensaje de Jesús a todo el que lo necesite y poner mi vida a trabajar para su obra
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