Categoría: Aprende a orar

Falsas enseñanzas sobre la oración

La Iglesia, por obra y gracia del Espíritu Santo, provee las enseñanzas más claras, sabias, hermosas y completas sobre la vida espiritual

Mi serie reciente sobre evitar falsas enseñanzas sobre la oración (Parte, I, II, III) provocó ira y fuego entre un número de lectores. La serie recibió una respuesta increíble, con respecto al número que la leyó (aproximadamente 20.000 visualizaciones) y la compartieron en Facebook más de 6000 veces. Todavía estoy en la mitad de una serie de entrevistas en radio de un número de diferentes programas sobre los artículos.

Los comentarios y reacciones positivas de lejos sobrepasan los negativos, incluso a la luz del enfoque apropiado en el Día Mundial de la Juventud en las últimas semanas.

Pero aun así, un poco de angustia común surgió en las notas personales que recibí (todas llenas de caridad): la expresión de la idea que, cualquier clase de oración está bien. Digo, es una oración. Y en la medida en que ustedes estén orando, debo dejarlos tranquilos y no criticarlos.

Bueno, la verdad sea dicha, personalmente no critiqué a nadie en estos artículos, especialmente a esas almas de buena voluntad que genuinamente desean conocer y amar a Dios. Para ellos, no tengo nada más que admiración y un profundo deseo de que logren lo que quieren.

Saqué a la luz enseñanzas sobre la oración que directamente contradicen nuestra fe Católica pero son, desafortunadamente, conocidas en las esquinas de la Iglesia de hoy. Estas enseñanzas prometen conducir a la gente a tener "buenos sentimientos" y una clase de paz en algunos casos, pero no conducen a la verdadera contemplación o cumplimiento de los deseos que tantos buscan.

¿De dónde viene la autoridad de mis observaciones?

Entre muchas fuentes, incluyendo el Catecismo y los Doctores de la Iglesia, gran parte de lo que escribí en la serie, se refleja en un documento distribuido por la Santa Sede en 1989 titulado:

"Carta a los Obispos de la Iglesia Católica Sobre Algunos aspectos de la Meditación Cristiana".

Esta carta fue escrita por el entonces Cardenal Ratzinger (ahora Papa Emérito Benedicto XVI), y difundida en respuesta a las crecientes preocupaciones de que muchas enseñanzas falsas sobre la oración se introducían en la Iglesia.

La fuente de estos problemas surge de los bien-intencionados, pero seriamente defectuosos, esfuerzos por seguir los Documentos del Concilio Vaticano II, para honrar adecuadamente a las personas de otras tradiciones religiosas.

Desafortunadamente, hubo un malentendido común y serio, entre algunos grupos sobre el propósito del Concilio, con relación al por qué y cómo podemos y debemos honrar la verdad, que se encuentra en otras tradiciones.

Por ejemplo, Nostra Aetate (Declaración sobre la Relación de la Iglesia con las Religiones No Cristianas), en el párrafo 2b dice lo siguiente:

"La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por más que discrepen en mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres. Anuncia y tiene la obligación de anunciar constantemente a Cristo, que es "el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14,6), en quien los hombres encuentran la plenitud de la vida religiosa y en quien Dios reconcilió consigo todas las cosas".

Algunos han tomado esta afirmación como un llamado a los Católicos para buscar y aprender de – incluso emular – tradiciones de fe no Cristianas sobre la oración y la vida espiritual. Nostra Aetate no pide tal cosa.

Solamente toma una lectura atenta y honesta de estas palabras elaboradas cuidadosamente, para darse cuenta del error en su interpretación.

Cuando Nostra Aetate señala el hecho de que las religiones no Cristianas "no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres", es crítico notar que la palabra "Verdad" en el documento, se escribe con la primera letra en mayúscula en su segundo uso y por lo tanto se refiere a Cristo mismo.

Entonces, el punto es que la verdad de Cristo se refleja, aunque sea de manera limitada, a través de los pensamientos religiosos, intensiones y prácticas de los hombres fuera de la fe Católica.

El hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios y de alguna manera siempre reflejará esta realidad.

El "Por qué" de Nostra Aetate se debe a que, incluso si las religiones No Cristianas reflejan la verdad de forma muy limitada (reflejan un destello), necesitamos encontrar puntos de encuentro para fomentar el respeto mutuo y ayudar a que,  esos que ven este destello de Verdad lleguen a la plenitud de la Verdad. Este punto queda claro en la siguiente oración:

"Anuncia y tiene la obligación de anunciar constantemente a Cristo, que es "el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn., 14,6), en quien los hombres encuentran la plenitud de la vida religiosa y en quien Dios reconcilió consigo todas las cosas".

Aquí vemos que hay un importante y claro contraste entre un "reflejan un destello" de verdad y la "plenitud de la vida religiosa", la cual está basada en Cristo.

La Iglesia, por obra y gracia del Espíritu Santo, provee las enseñanzas más claras, sabias, hermosas y completas sobre la vida espiritual, que estén disponibles para la humanidad.

Aunque, debemos ser respetuosos con las otras religiones, no necesitamos buscar una verdad incompleta en ellas, cuando tenemos la plenitud de la Verdad en la Iglesia Católica. Hacer eso sería más que tonto.

Para más información sobre este tema, en el año 2000, en respuesta a muchas malinterpretaciones sobre el propósito del Concilio, la Congregación para la Doctrina de la Fe (de la mano del Cardenal Ratzinger) y la autoridad del Papa San Juan Pablo II, emitió el documento, Dominus Iesus – Sobre la Unicidad y la Universalidad Salvífica de Jesucristo y de la Iglesia, que te invito a leer y que puedes encontrar en la página oficial de Documentos del Varticano

Declaración Dominus Iesus

Traducción y adaptación: Hannia Isaza, Con información extraida de: Spiritual Direction

pildorasdefe woman mujer silueta logo firmaYo te amo, Señor, mi fuerza, Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador, mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Invoqué al Señor, que es digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos (Salmo 18,3-4)

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