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Categoría: Caminando en la fe
mano de hombre redactando algo en un cuaderno taza de cafe al lado

Podemos hacer el propósito de Año Nuevo que todo católico debe cumplir por el bien de nuestra alma, a la luz de la misericordia de Dios. Propósito de santidad

El propósito de Año Nuevo que todo Católico debería cumplir.

Sin duda este propósito de Año Nuevo, todo católico lo debería cumplir con fidelidad y compromiso, no solo en este año que ya se aproxima, sino durante todo el resto de su vida. El Año Nuevo comienza, y seguro tienes muchas buenas expectativas, pero este propósito no puede dejar de estar en tu lista.

Todos comenzamos a hacer una lista de propósitos que quisiéramos cumplir y algunos no vacilan en formar una lista de "deseos" llenándose de confusiones en lo que en realidad significan los propósitos de la vida, una lista de deseos interminable que, a la larga, terminan olvidadas en el tiempo y sin ningún tipo de compromiso.

El Papa Francisco, convocó hace algún tiempo, un Año Jubilar Especial de la Misericordia, y con ello, los católicos de todo el mundo estamos siendo llamados a demostrar el significado de esta altísima virtud cristiana: La Misericordia de Dios. Y esta, debemos incluirla en el propósito de Año Nuevo

Propósito de Año Nuevo para los católicos.

Si tú, como la mayoría de nosotros, estás dispuesto a adoptar un propósito de Año Nuevo que, vergonzosamente suele ser rápidamente abandonado entre una lista interminable de metas y proyectos personales, entonces este es el propósito de Año Nuevo perfecto para ti: tener misericordia siempre.

Propósito: Tener Misericordia.

Decir que los cristianos deben ser conocidos por su misericordia es, supongo, de lo más obvio. La misericordia, según el Papa Francisco, es el corazón palpitante del Evangelio porque está escrita en todas partes del mismo.

Lo mismo sucede con las Epístolas, las cartas de los apóstoles, e incluso, aparece en alguna medida en el Antiguo Testamento, enraizada entre los actos escandalosamente vengativos, por supuesto.

De acuerdo con lo anterior, podría decirse que los cristianos somos realmente conocidos por nuestra misericordia, pero sutilmente, es una exageración extrema. Suena algo forzado. Suena algo así como el final de un chiste malo contado con agrado.

Propósito: Mostrar la misericordia de Dios.

¡Eso es como decir que los rusos son conocidos por su abstinencia nacional hacia el alcohol! ¿Captas lo que quiero decir? Mostrar la misericordia de Dios debe ser un propósito fijo para todos los católicos.

Imaginar que cristianos como tú o yo somos personas misericordiosas puede requerir un esfuerzo muy grande, lo cual nos hace reflexionar en este Año Especial de la Misericordia, sobre lo que realmente implica ser misericordiosos.

En su declaración del Año Jubilar, el Papa Francisco pronunció algunas frases conmovedoras como esta: "¡Que el bálsamo de la misericordia llegue a todos, a los creyentes y a los distantes, como una señal de que el Reino de Dios ya está presente en medio de nosotros!".

Y, citando a Santo Tomás de Aquino: "Es propio de Dios el ejercer la misericordia y manifestar su omnipotencia particularmente de esta manera"

Y, en otra oportunidad, el Papa Francisco dijo: "La misericordia de Dios es la entrega amorosa para cada uno de nosotros. Él se siente responsable; es decir, que Él desea nuestro bienestar y quiere vernos felices, llenos de alegría y de paz. Este es el camino del amor misericordioso que los cristianos también debemos recorrer. Así como el Padre ama, también lo hacen sus hijos. Del mismo modo en que es misericordioso, así estamos llamados a ser misericordiosos el uno con el otro".

Al igual que Dios es misericordioso, dice Papa Francisco, igual debemos ser nosotros. Estamos aquí en la tierra para ser un signo de la misericordia de Dios. Un signo miserable y tangible de su omnipotencia.

¿Es difícil cumplir el propósito de misericordia?

Es duro vivir nuestra vida cristiana de una manera más tangible; resulta más fácil pagar la cuota semanal de visitar la Palabra cada domingo.

Pero Dios exige más, sabemos esto, y el Santo Padre tiene la intención de reunirnos a nosotros los católicos responsables. Como Vicario de Cristo, él realiza un importante rol donde nos recuerda que debemos siempre avanzar por el camino que nos lleva a la grandeza. Genial, ¿no?

Así que estamos llamados a mostrar misericordia. Pero no lo hacemos. Ni siquiera en las pequeñas cosas.

Estamos llamados a mostrar misericordia a nuestros vecinos cuyas aceras solo cruzo en mi recorrido con el bebé en el cochecito, o cuando llevo a pasear al perro, pero no le ayudo a quitar la basura que el viento trajo hace dos días.

Estamos llamados a mostrar misericordia al gran caballero que se me adelanta en la fila, aunque hayamos estado formados desde hace media hora mi bebé y yo para pagar las provisiones de la cena de Nochebuena.

Estamos llamados a mostrar misericordia a la cajera cuya destreza en capturar los códigos deja algo que desear, también hacia la mesera que derrama, no solo una sino las dos bebidas calientes que pedí, y hasta con el sacerdote que canta muy desentonado durante la celebración.

Y, quizás lo más difícil de todo, estamos llamados a mostrar misericordia hacia nosotros mismos y esto debemos incluirlo en el propósito de Año Nuevo, cada año. Aquí es donde debemos comenzar: "por la viga en nuestro propio ojo, y luego la astilla en nuestros vecinos".

La misericordia es el propósito para todos los Años.

Como cristianos debería ser evidente que estamos marcados por la misericordia, pero no es así. No somos, por desgracia, la gente con misericordia que hemos estado hablando. No estamos, por desgracia, practicando la misericordia sin reservas a la que estamos llamados a tener. La verdad es que ni siquiera estamos cerca. Pero podemos empezar a movernos en esa dirección.

La víspera de Año Nuevo, a la luz de la misericordia que Cristo nos ha mostrado, y en el espíritu del Jubileo, podemos hacer el propósito de Año Nuevo que todo cristiano católico debe hacer: Tener misericordia

Y sí, al igual que la dieta que has comenzado cada Año Nuevo durante una década, podría no durar. Pero tal vez, en un intento y con oración, este año podríamos lograr este propósito que nos hará más santos. Tal vez, si todos trabajamos juntos, podremos reunir una manifestación tangible de la misericordia. Tal vez podamos empezar a cambiar nuestra reputación de Cristianos. Quizás. Debemos intentar a como dé lugar, cumplir con este propósito de misericordia en cada uno de los momentos de nuestras vidas.

Sobre el Año viejo y Año Nuevo.

Redacción: Rafael Ruíz Stirk, PildorasdeFe.net | Con información de: The Cordial Catholic´s Blog
Mexicano, psicoterapeuta, casado, padre de tres hijos; catequista y defensor de la vida intrauterina. Amar a Dios es mi tesoro escondido, tocar los corazones es mi vocación y evangelizar es mi deber
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