Memoria de la Bienaventurada Virgen María, Reina del Universo y Madre celestial
La Santa Virgen María es la Reina del universo, Señora del Cielo, quien dio a luz al Hijo del Dios vivo, el Príncipe de la Paz, cuyo reino no tiene fin
La memoria litúrgica de la Santísima Virgen María, Reina del universo, es un título dado a la Virgen María, madre de Jesús, como consecuencia del Primer Concilio de Éfeso en el siglo V, en la que María fue proclamada "Theotokos", título que se traduce en latín como "Mater Dei" o Madre de Dios. "La Virgen Inmaculada, Asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial, fue ensalzada por el Señor como Reina universal, con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores y vencedor del pecado y de la muerte". (Conc. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, n.59). En el siglo IV, San Efrén, Doctor de la Iglesia, llamó a María "Señora" y "Reina". Los padres de la Iglesia y los doctores posteriores continuaron utilizando el título. Los himnos de los siglos XI al XIII se dirigen a María como reina: "Salve, Santa Reina", "Salve, Reina del Cielo", "Reina del Cielo". El rosario dominico y la corona franciscana, así como numerosas invocaciones en la letanía de María, celebran a la Santísima Virgen María en su condición de reina
Celebración: 22 de agosto
Martirologio romano: Memoria de la Bienaventurada Virgen María, la Reina, que dio a luz al Hijo de Dios, Príncipe de la Paz, cuyo reino no tiene fin, y es recibida por los cristianos como la Reina del Cielo y la Madre de la Misericordia.
Santa María, Reina del Universo
La memoria litúrgica de la Santísima Virgen María, Reina del Universo, fue instituida por Pío XII. Se celebra ahora en la octava de la Asunción para manifestar la conexión entre la realeza de María y su asunción a los cielos.
Pío XII, en 1954, instituyó la memoria Litúrgica de María Reina del Universo al coronar a la Virgen en Santa María la Mayor, Roma. En esta ocasión, el Papa también promulgó el documento principal del Magisterio acerca de la dignidad y realeza de María, la Encíclica Ad Coeli Reginam (Oct 11, 1954).
María: Reina de los ángeles y de los hombres
El pueblo cristiano siempre ha reconocido a María Reina por ser madre del Rey de reyes y Señor de Señores. Su poder y sus atributos los recibe del Todopoderoso: Su Hijo, Jesucristo. Es Él quien la constituye Reina y Señora de todo lo creado, de los hombres y aun de los ángeles.
San Juan Pablo II, el 23 de julio de 1997, habló sobre la Virgen María, Reina del universo. Recordó que "a partir del siglo V, casi en el mismo período en que el Concilio de Éfeso proclama a la Virgen "Madre de Dios", se comienza a atribuir a María el título de Reina.
El pueblo cristiano, con este ulterior reconocimiento de su dignidad excelsa, quiere situarla por encima de todas las criaturas, exaltando su papel y su importancia en la vida de cada persona y del mundo entero.
El Santo Padre, San Juan Pablo II, refiriéndose a Santa María Reina del Universo, explicó en esa misma fecha lo siguiente:
"El título de Reina no sustituye al de Madre: su realeza sigue siendo un corolario de su peculiar misión materna, y expresa simplemente el poder que le ha sido conferido para llevar a cabo esta misión (...) Los cristianos miran con confianza a María Reina, y esto aumenta su abandono filial en Aquella que es madre en el orden de la gracia. La Asunción favorece la plena comunión de María no solo con Cristo, sino con cada uno de nosotros. Ella está junto a nosotros porque su estado glorioso le permite seguirnos en nuestro cotidiano itinerario terreno. (...). Ella conoce todo lo que sucede en nuestra existencia y nos sostiene con amor materno en las pruebas de la vida".
María es reina de todo lo creado
Si bien todos reinaremos con Cristo, María Reina del Universo participa de Su reinado de una forma singular y preeminente.
Esto significa que Dios le ha otorgado Su poder para reinar sobre todos los hombres y los ángeles, y para vencer a Satanás. Es por ello que María es Reina de la creación.
Características de María Reina del Universo
1. Preeminencia
María fue exaltada con todos los honores del Cielo por haber llevado en su vientre a la segunda Persona de la Santísima Trinidad. Dijo aquel gran santo: "Su honor y dignidad sobrepasan toda la creación; los ángeles toman segundo lugar ante tu preeminencia." San Germán.
2. Poder Real
María Reina del Universo tiene poder que la autoriza a distribuir los frutos de la redención. La Virgen María no solo ha tenido el más alto nivel de excelencia y perfección después de Cristo, sino que también participa del poder de Su Hijo Redentor, ejerce sobre las voluntades y mentes.
3. Inagotable eficacia de intercesión con su Hijo y el Padre
Dios ha instituido a María, Reina del Universo, del cielo y de la tierra, exaltada sobre todos los coros de ángeles y todos los santos. Estando a la diestra de su Hijo, ella suplica por nosotros con corazón de Madre, y lo que busca, encuentra; lo que pide, recibe.
4. Reinado de Amor y Servicio
Su reinado no es de pompas o de prepotencia como los reinos de la tierra. El reino de María es el de su Hijo, que no es de este mundo, no se manifiesta con las características del mundo. María, Reina del Universo, tiene todo el poder como reina de cielos y tierra y a la vez, la ternura de ser Madre de Dios.
En la tierra la Virgen María fue siempre humilde, la sierva del Señor. Se dedicó totalmente a su Hijo y a su obra. Con Él y sometida con todo su corazón, con toda su voluntad a Él, María colaboró en el Misterio de la Redención.
Ahora en el Cielo, María Reina del Universo continúa manifestando su amor y su servicio para llevarnos a la salvación.
Naturaleza del Reino de María
El reinado de nuestra Santa Madre María, Reina del Universo, a semejanza y en perfecta coincidencia con el reino de Jesucristo, no es un reino temporal y terreno, sino más bien un reino eterno y universal: "Reino de verdad y de vida, de santidad, de gracia, de amor y de paz" (cfr. Prefacio de la Misa de Cristo Rey).
- Es un reino eterno porque existirá siempre y no tendrá fin (cfr. Lc. 1,33) y, es universal porque se extiende al Cielo, a la tierra y a los abismos (cfr. Fil. 2,10-11)
- Es un reino de verdad y de vida. Para esto, vino Jesús al mundo, para dar testimonio de la verdad (cfr. Jn. 18,37) y para dar la vida sobrenatural a los hombres
- Es un reino de santidad y justicia, porque María, Reina del Universo, la llena de gracia, nos alcanza las gracias de su Hijo para que seamos santos (cfr. Jn. 1,12-14); y de justicia, porque premia las buenas obras de todos (cfr. Rom. 2,5-6)
- Es un reino de amor porque de su eximia caridad nos ama con corazón maternal como hijos suyos y hermanos de su Hijo (cfr. 1 Cor. 13,8)
- María, Reina del Universo, viene con un reino de paz, nunca de odios y rencores; de la paz con que se llenan los corazones que reciben las gracias de Dios (cfr. Is. 9,6)
Santa María, Reina del Universo, es vista como Reina y Madre del Rey, es coronada en sus imágenes (según costumbre de la Iglesia) para simbolizar por este modo el dominio y poder que tiene sobre todos los súbditos de su reino. Como dijo San Amadeo de Lausana:
"Cuando la Virgen de las vírgenes fue conducida por Dios y por su Hijo, el Rey de reyes, en medio de la compañía de ángeles exultantes y arcángeles regocijados, con los cielos resonando de alabanza, se cumplió la profecía del salmista, en la que decía al Señor: A tu derecha está la reina, vestida de oro de Ofir."
Oración a Santa María, Reina del Universo
Oh, gloriosa y dulce Virgen María, excelsa Reina del universo y Madre de la misericordia, postrados con total confianza ante tu presencia maternal, te reconocemos hoy como la soberana de nuestros corazones, hogares y naciones. Tú, que resplandeces a la derecha de tu Hijo amado, Jesucristo, coronada de la gloria del Padre por toda la eternidad, te rogamos que dirijas tu mirada maternal hacia nosotros, tus hijos desterrados. Defiéndenos de las insidias del enemigo, consuela nuestras lágrimas en los momentos de tristeza y de tribulación; y concédenos la gracia de amar a Jesús con todas las fuerzas del corazón. Que tu reinado de paz nos guíe seguros al cielo. Amén.
Cada vez que sientas que el peso del mundo eleva tu alma al cielo, recuerda que tienes a una Madre que te mira con ternura, y que es la Reina del universo. ¿Darás hoy el paso para permitir que nuestra Madre celestial reine victoriosa en todas las áreas de tu corazón?
❓ FAQ: Preguntas Frecuentes sobre la Reina del Universo
La Iglesia Católica reconoce la majestuosa realeza de la Virgen María por ser la Madre de Jesucristo, el Rey de reyes y Señor de señores. El Papa Pío XII instituyó esta memoria para recordarnos su inmenso poder de intercesión. Como afirma hermosamente el Catecismo de la Iglesia Católica: "María es ensalzada por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo" (CIC 966).
Tradicionalmente, esta conmemoración litúrgica se celebra el veintidós de agosto, exactamente ocho días después de la solemnidad de la Asunción de la Virgen en cuerpo y alma al cielo. Esta cercanía de fechas nos enseña que su glorificación terrenal culmina con su coronación celestial. Como nos dice San Luis María Grignion de Montfort, a través de María llegamos más perfectamente a la gracia de nuestro amado Jesucristo.
Llamarla Nuestra Señora significa que ella cuida maternalmente de todos nosotros con autoridad espiritual y ternura infinita. Su realeza no es de un dominio aplastante o mundano, sino de servicio humilde y protección compasiva hacia la humanidad herida. Como nos recuerda espléndidamente el libro del Apocalipsis: "Una gran señal apareció en el cielo: una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas" (Ap 12,1).
La mejor manera de honrar a María Reina es imitar sus profundas virtudes evangélicas, especialmente su inmensa humildad, su obediencia a la voluntad divina y su caridad constante. Podemos consagrar nuestra vida diaria a su Inmaculado Corazón, rezar el santo Rosario con verdadera devoción y permitir que ella reine en nuestros hogares. Quien abre sinceramente las puertas de su familia a María, recibe de inmediato la dulce paz de Cristo.
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Venezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene, nada lo detiene.





