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Categoría: Aprende sobre tu fe

Las indulgencias consisten en una forma de perdón que concede la Iglesia a los fieles, por los castigos de los pecados no reparados

¿Qué son las indulgencias y cómo ganarlas? 9 cosas que debes saber.

Actualmente no se habla mucho sobre las indulgencias. Para algunas personas las indulgencias son una de esas "cosas católicas" que hemos puesto en la estantería. El Papa Pablo VI en su Constitución Apostólica sobre la Revisión de las Indulgencias (1967) declaró, "Parecerían estar sólidamente fundadas en la Revelación divina, transmitida por los Apóstoles". Incluso el Catecismo tiene una sección sobre indulgencias.

En sentido estricto, "Una indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal debida a los pecados cuya culpa ha sido perdonada, que el cristiano fiel, debidamente dispuesto, obtiene en ciertas condiciones definidas con la ayuda de la Iglesia cuando, como ministro de la redención, dispensa y aplica con autoridad el tesoro de la satisfacción ganada por Cristo y los santos" (Norma #1). Ahora, ¿qué significa esto?

9 datos sobre las indulgencias.

Aquí tienes una lista de preguntas y respuestas sobre las Indulgencias que deberías conocer y tener a mano para todo momento que la necesites.

1. ¿Cuál es el significado de las indulgencias?

La indulgencia es como un indulto, un perdón gratuito de las penas temporales por las que deberíamos pagar al no reparar el daño causado, aunque este haya sido perdonado en vida.

Creemos que, cuando pecamos, cometemos una ofensa voluntaria contra Dios, contra nosotros mismos y contra nuestro prójimo. Dios, en su amor y misericordia, perdona la culpa de cualquier pecado del que nos arrepintamos. Sin embargo, Dios en su justicia requiere que reparemos el daño causado por esa falta, o que sanemos el mal que este pudo haber ocasionado. Llamamos a esto el castigo temporal por el pecado. Por ejemplo:

"Si daño el coche de mi vecino, puedo pedir sinceramente perdón y mi vecino puede perdonarme de verdad; sin embargo, también tendré que pagar en justicia por la reparación del coche". Eso se llama "reparación del mal".

Durante nuestra vida hacemos penitencias para expiar el pecado y purificar nuestras almas. Si morimos con pecados veniales, expiaremos estos pecados en el Purgatorio.

Como el pecado tiene una dimensión comunitaria, es decir, el pecado afecta a todo el cuerpo de la Iglesia, la salvación también tiene una dimensión comunitaria. Por eso rezamos por las intenciones de cada uno en la misa o en privado. Desde los primeros días de la Iglesia, los individuos han ofrecido oraciones y buenas obras para la salvación de los pecadores.

2. ¿Quién concede las Indulgencias?

La Iglesia no es la autora de perdón, pero sí la mediadora de este. Es la que ministra el perdón de los pecados y del perdón de las penas temporales atadas a las consencuencia contraídas por los pecados. A través del sacramento de la Penitencia, la Iglesia sirve de mediadora. El Sacerdote actúa en la persona de Cristo cuando dice al penitente:

"Yo te absuelvo de tus pecados".

Del mismo modo, al otorgar las indulgencias, la Iglesia reparte entre los fieles una medicina para los castigos temporales que merecemos, y lo hace a través de los méritos de nuestro Señor Jesucristo.

La comunión de la Iglesia incluye a los fieles del purgatorio y a los santos del cielo. Estos santos interceden por nosotros y rezan por nosotros. Este es un gran tesoro de la Iglesia: las oraciones y buenas obras de la Santísima Madre y de todos los santos. Así como, ellos ayudaron a aquellos en el camino de la salvación mientras vivían en esta tierra, continúan haciéndolo ahora desde la Gloria del Cielo.

Como Ministro de la Redención, la Iglesia invoca su ayuda para ayudar a reconciliar plenamente a los penitentes y aliviar el castigo temporal debido al pecado.

3. ¿Quién recibe las indulgencias?

En la Iglesia primitiva, los obispos permitían que las penitencias, a menudo severas, fueran sustituidas por otras obras (indulgencias) que podían ser más fáciles de cumplir pero que promovían la piedad y fortalecían espiritualmente a la persona. Finalmente, los Papas decretaron que ciertas prácticas podían sustituir a las penitencias impuestas.

Estas prácticas deben ser realizadas por personas fieles que hayan confesado sus pecados y estén verdaderamente contritos, en decir, verdaderamente arrepentidos de sus pecados y con una real intención de cambiar; si es así, entonces habrán aliviado totalmente el castigo debido al pecado.

La persona que recibe las indulgencias debe tener un corazón sincero, contrito y humilde.

4. ¿Cuántos tipos de indulgencias hay?

Hay solo dos tipos de indulgencias: Indulgencia plenaria e indulgencia y parcial. Una indulgencia se considera plenaria o parcial según expire todo o parte de la pena temporal debida por el pecado.

Indulgencia plenaria.

Para obtener una indulgencia plenaria, hay que realizar las obras que llevan asignadas la indulgencia y hacer una confesión sacramental, recibir la Sagrada Comunión y rezar por las intenciones del Santo Padre (rezando un Padre Nuestro y un Ave María, o cualquier otra oración adecuada).

Las condiciones para ganar una Indulgencia plenaria pueden cumplirse varios días antes o después de realizar el trabajo de la indulgencia.

Indulgencia parcial.

Una indulgencia parcial se obtiene haciendo el trabajo particular con sinceridad. El Enchiridion of Indulgences (1968) enumera las normas y las concesiones.

5. ¿Qué pasos debo seguir para ganar la Indulgencia?

El que quiera ser digno de ganar indulgencias debe cumplir con algunas obras y manifestar su deseo de cambiar y de agradar a Dios a través de un cambio de vida. Estas obras son:

  • Sacramento de la Reconciliación (Confesión): La confesión podrá hacerse algunos días antes o después del momento en que decidimos obtener la Indulgencia. Si no hay pecado grave no será necesario acceder a este sacramento, basta un buen acto de contrición. Con una sola confesión se pueden ganar varias indulgencias plenarias en días sucesivos.

  • La Comunión Eucarística (Comulgar): La mejor forma de recibir la comunión es participando de la Santa Misa, pero para la Indulgencia sólo es necesaria recibir la Sagrada Comunión en estado de gracia. Tal es el caso de los enfermos o de otras personas que se encuentran privadas de participar físicamente de la celebración de la Misa.

  • Rezar oraciones específicas: Para algunos casos especiales, también se pide agregar la profesión de Fe (Rezo del Credo). Rezar un Padrenuestro, Avemaría, Gloria o cualquier otra oración por ocasión de alguna fecha especial.

  • Orar por las intenciones del Santo Padre: Cada mes, son renovadas las intenciones de oración en la Iglesia por el Santo Padre. Debemos estar atentos a estas para orar por estas intenciones y unirnos como un solo Cuerpo Místico que somos.

  • Orar por las vocaciones. Contínuamente debemos pedirle a nuestro Señor que envíe muchos trabajadores a la mies. Orar por las vocaciones sacerdotales, por los religiosos y religiosas, misioneros, es un deber de todos los Cristianos. En ciertos casos estas oraciones son muy necesarias.

6. ¿Cuántas Indulgencias puedo obtener al día?

Se puede obtener una sola indulgencia por día y las puedes aplicar para ti o por un difunto (cumpliendo siempre con las obras descritas para cada indulgencia). También puedes encomendar tu indulgencia a la Virgen María, para que Ella se encargue de aplicarla por el alma que necesita más de ella.

7. ¿Las indulgencias aplican a las almas del Cielo?

No, las indulgencias solo aplican para aquellas almas que aun se encuentran pagando sus penas en el Purgatorio o para uno mismo. Las almas de las personas que ya están en el Cielo, no necesitan indulgencia. Todos los que están allí son santos.

8. ¿Puedo ganar una indulgencia para un familiar?

No, las indulgencias solo para ganarlas para ti mismo o para un alma del purgatorio. Cada persona en la tierra es responsable de su propia santidad y de estar en disposición y facultad plena de ganar su propia indulgencia, cumpiendo y realizando las obras necesarias para ella. Sobre todo, teniendo la intención consciente de querer ganarla.

9. ¿Los condenados al infierno pueden recibir indulgencias?

Ni los demonios ni las que se encuentran ya condenadas en el Infierno no pueden aprovechar ninguna indulgencia. Quien entra al infierno jamás podrá salir de allí. Como dice este gran santo, Doctor de la Iglesia:

"La pena del pecado mortal es eterna, porque por él se peca contra Dios, que es infinito. Y como la pena no puede ser infinita en su intensidad, puesto que la criatura no es capaz de cualidad alguna infinita, se requiere que, por lo menos, sea de duración infinita". (Santo Tomás de Aquíno).

Ninguno de nosotros tiene la certeza de que un alma haya sido condenada al inferno o que se haya ido directamente al Cielo, por lo que siempre se sugiere orar por nuestros queridos difuntos y por todas las benditas almas del Purgatorio.

Las Indulgencias han sido concedidas a los fieles de la Iglesia como un regalo del mismo amor del Padre para todos nosotros sus hijos. Como afirmó el Papa Pablo VI: "la Iglesia concede indulgencias para que los fieles puedan reparar las faltas ocasionadas por los pecados y también para animarles a hacer obras de penitencia, caridad y piedad, que conducen al crecimiento espiritual y al fortalecimiento de la Iglesia".

Aprovechemos nuestra vida terrenal para ganar tantas indulgencias como podamos para reducir nuestras penas o para ayudar a tantas almas del Purgatorio para que puedan al fin contemplar para siempre las Glorias del Cielo. Quizás sean ellos los que nos ayuden a nosotros a llegar allí cuando nosotros partamos de este mundo y necesitemos también ayuda de las indulgencias que otros puedan ofrecer por nosotros.

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Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Con información de: Catholic Straight Answers

pildorasdefe qriswell quero firma autorQriswell Quero, venezolano, esposo fiel y padre de familia, ingeniero en electrónica y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.

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