El demonio que ataca relaciones se llama Asmodeo y mató 7 esposos a Sara: Fue encadenado en el desierto por San Rafael, y se especializa en atacar el matrimonio
¿Sientes que una fuerza invisible siembra constantes divisiones, amargura y frialdad en tu hogar a pesar de tus enormes esfuerzos por amar? No estás imaginando cosas; el combate espiritual dentro del sacramento matrimonial es una realidad feroz. "Hay un demonio especialista en atacar al matrimonio y la familia", afirmó el exorcista César Truqui, un sacerdote que participó en un curso sobre exorcismo realizado en Roma (Italia), quien advirtió que todo lo que afecte a la familia, entre ellos el divorcio, es agradable al diablo. Descubrir la verdadera identidad de este destructor y las poderosas armas espirituales que la Iglesia nos ofrece no es motivo de temor, sino el primer y más vital paso para blindar tu alianza conyugal y alcanzar la victoria definitiva en Cristo.
¿Qué son verdaderamente los demonios?
Los demonios son ángeles caídos que siguieron a Lucifer desde su expulsión del cielo por Dios al infierno. Su propósito desde ese momento ha sido tentar a la humanidad en actos inmorales e interponerse entre los humanos y Dios, tratando de llevarse la mayor cantidad de almas a su reinado de fuego y sufrimiento.
El demonio es un ser real. Se opone a la voluntad de Dios. Él mismo eligió ir en contra de la voluntad de Dios. Pero, ¿hay alguna forma en que el demonio pueda "apoderarse" de la voluntad de una persona? Esto suele ocurrir en la posesión. Los pueblos antiguos ciertamente veían al demonio como un espíritu que podía habitar en una persona. A menudo, esa persona no es responsable de la posesión, como la infeliz novia Sarah en el Libro de Tobit, cuyo demonio interior mató a siete esposos luego de la noche de bodas.
San Pedro nos advierte claramente de esta constante amenaza: "Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar" (1 Pedro 5, 8). Ignorar su existencia es precisamente su trampa más eficaz, pues permite que sus tentaciones sutiles destruyan la paz familiar sin que los esposos ofrezcan resistencia espiritual.
En el Nuevo Testamento, Lucas muestra una gran preocupación por la autoridad de los demonios. El primer milagro registrado de Jesús es la curación de un demonio en Cafarnaún que interrumpe las enseñanzas de una sinagoga.
Más tarde, un demonio gerasenos contiene tantos demonios, que llenan una manada de cerdos. Un niño sufre de convulsiones debido a un demonio. Lucas también describe a María Magdalena como una mujer de la que Jesús destierra a 7 demonios.
¿Quién tiene capacidad real de expulsar demonios?
La capacidad de expulsar demonios es una señal para los setenta y dos discípulos enviados en misión de que el nombre de Jesús tiene poder sobre las fuerzas oscuras.
En una oportunidad, a Juan le molesta cuando alguien que no es de los suyos tiene éxito utilizando el nombre de Jesús en presencia de demonios. Eventualmente, algunos en las multitudes están perplejos de que los demonios respondan y se sometan ante el nombre de Jesús.
Jesús da una enseñanza acerca de los demonios, sugiriendo que no se alojan en personas particularmente malas, sino en aquellas que no se preocupan por llenarse del espíritu de bondad. Es por ello que les da a sus discípulos esta misión de expulsar demonios. Un poder conferido por el mismo Dios y que los mismos apóstoles y discípulos concedieron a sus seguidores de generación en generación hasta los sacerdotes de hoy en día.
El poder de expulsar espíritus inmundos no proviene de fórmulas mágicas, sino de la autoridad de Cristo conferida a su Iglesia. El Catecismo enseña que Jesús realizó exorcismos, y de Él la Iglesia recibe este mandato (CEC 1673). Mientras que los exorcismos mayores están reservados a sacerdotes autorizados, todo bautizado posee autoridad para orar pidiendo la protección de su propio hogar y de sus hijos.
4 datos fascinantes sobre el misterio de Asmodeo
1. El demonio cegado por los celos y la lujuria
La Biblia nos revela en el Libro de Tobías que Asmodeo es un demonio movido por un odio profundo hacia el amor puro. Asesinó a los siete primeros esposos de Sara durante la noche de bodas, actuando por celos diabólicos al no soportar la belleza de la castidad conyugal, mostrando que su principal objetivo es impedir la consumación de una unión bendecida por Dios.
2. La victoriosa intervención del Arcángel San Rafael
Dios no abandonó a Sara a su trágico destino. Envió al Arcángel San Rafael ("Medicina de Dios"), quien enseñó al joven Tobías a quemar el corazón y el hígado de un pez para que el humo espantara al demonio. San Rafael persiguió a Asmodeo y lo encadenó en el desierto de Egipto, demostrando la superioridad absoluta de los ejércitos celestiales.
3. La oración y la continencia como armas letales
El exorcismo no fue solo humo; la verdadera fuerza radicó en la disposición de los jóvenes. San Rafael instruyó a Tobías a que, antes de unirse, ambos se levantaran a orar a Dios durante tres noches. Esta castidad temporal y oración conjunta creó un escudo espiritual impenetrable que dejó a Asmodeo completamente sin poder sobre ellos.
4. El odio incesante hacia la imagen de la Trinidad
Teológicamente, el demonio odia a muerte a la familia porque el matrimonio (un amor entre el Padre, la Madre, del cual brota el Hijo) es la huella terrenal más perfecta de la Santísima Trinidad. Al destruir la unidad familiar mediante el adulterio o el divorcio, Asmodeo busca desfigurar y borrar el mismísimo rostro de Dios en la sociedad moderna.
Asmodeo: El demonio que ataca los matrimonios
En la publicación realizada por Aciprensa, vemos las declaraciones que un sacerdote exorcista dio al semanario italiano Tempi, afirmando lo siguiente:
Hay un demonio especializado en el ataque a la familia, citado también en la historia de Tobías; se llama Asmodeo, y fue él quien mató a siete esposos a Sara y que fue encadenado en el desierto por San Rafael, y que se hace presente en muchos exorcismos. A este demonio, lo recuerdo en aquellos exorcismos que realizaba el del Padre Gabriele Amorth y el del Padre Francesco Bamonte, a quien asistí.
Recuerdo una pareja de jóvenes muy unida que quería casarse; no obstante, ella debía someterse a un exorcismo para ser liberada. Durante el exorcismo, el demonio estaba furioso y conminaba al Padre Amorth a impedir el matrimonio; de lo contrario, mataría a la joven. Obviamente, era una amenaza del mentiroso que de hecho no ocurrió
El demonio también busca atacar a la familia a través de las ideologías y de los estilos de vida y pensamiento individualistas que han seducido a la sociedad, y entre los cuales se encuentra la difusión del divorcio.
"Se cree que: "si no me gusta más mi esposo, el divorcio me hará estar mejor", pero olvidan las consecuencias sobre los hijos y la sociedad. Esta mentalidad contraria a la familia es agradable al diablo: él sabe que un hombre solo y sin puntos de referencia es manipulable e inestable
Aun hoy, que tengo más de 50 años, solo pensando que mi madre y mi padre se aman para siempre, encuentro alivio y coraje. Al contrario, los hijos de los padres separados son más frágiles e indecisos.
Estas palabras son respaldadas por el discurso que el Papa Francisco dio a la Renovación Carismática en junio del año pasado, en el cual señaló que el demonio busca destruir a las familias porque es allí donde Jesús crece, en medio del amor de los cónyuges y en la vida de los hijos.
Crece en el amor de los cónyuges, crece en la vida de los hijos. Y por esto el enemigo ataca tanto a la familia. El demonio no la quiere. Busca destruirla, busca que el amor no esté allí, advirtió el Papa en el Estadio Olímpico de Roma ante 52.000 personas.
Ese día, el Papa Francisco recordó que las familias son estas iglesias domésticas. Los esposos son pecadores, como todos, pero quieren ir adelante en la fe, en su fecundidad, en los hijos y en la fe de los hijos. Por ello, en ese momento, pidió al Señor que bendiga a la familia, la haga fuerte en esta crisis en la que el diablo quiere destruirla.
El triunfo ineludible del Sacramento Matrimonial
La batalla es cruda, pero la victoria nos fue dada en la Cruz. El Sacramento del Matrimonio otorga a los esposos una gracia específica y diaria para repeler cualquier fuerza infernal. Si el diablo se esmera tanto en derribar tu hogar, es porque reconoce la inmensa luz que irradia tu amor ante los ojos benditos de Dios. San Juan Pablo II nos recordaba magistralmente:
"La familia es el camino de la Iglesia".
Poderosa oración para proteger tu matrimonio
Amado Padre Celestial, creador perfecto de la familia, acudimos a ti clamando por la protección absoluta de nuestro matrimonio.
En el nombre poderosísimo de Jesucristo, y por la intercesión del glorioso Arcángel San Rafael, reprendemos, atamos y expulsamos a Asmodeo y a cualquier espíritu de división, infidelidad o lujuria que intente destruir nuestro hogar.
Derrama tu Espíritu Santo sobre nuestra unión; enséñanos a perdonarnos incondicionalmente antes de que se ponga el sol, como manda tu Palabra.
Que la Santísima Virgen María cubra con su manto virginal a nuestra familia, volviéndola totalmente impenetrable a las acechanzas del maligno. Concédeme amar a mi cónyuge con el mismo amor eterno con el que Tú nos amas. Amén.
¡Protege hoy tu sagrado hogar con la sangre de Cristo!
No permitas que las asechanzas del enemigo roben la inmensa paz y el amor que Dios mismo ha plantado en tu alianza matrimonial. Levántate hoy, reza fervientemente con tu cónyuge y comparte este urgente mensaje de liberación con todos los matrimonios que necesitan un escudo divino.
El maligno tiembla aterrorizado cuando un matrimonio decide doblar sus rodillas juntos ante el Santísimo Sacramento. Tienes el poder divino en tus manos para revertir cualquier daño y purificar tu casa. ¿Estás realmente dispuesto a luchar heroicamente por tu cónyuge y consagrar tu familia hoy mismo?
Preguntas Frecuentes sobre Asmodeo: El terrible demonio bíblico que busca atacar y destruir tu matrimonio y hogar
Los ataques suelen manifestarse en el cambio drástico del comportamiento: discusiones explosivas por cosas insignificantes, rechazo inexplicable a la intimidad conyugal, o una tentación repentina e irracional hacia la infidelidad o la pornografía. San Ignacio de Loyola enseñaba que el demonio actúa en secreto; desenmascararlo mediante la comunicación sincera en pareja rompe inmediatamente gran parte de su dañino poder.
El demonio entra por las puertas que nosotros mismos le abrimos voluntariamente. El consumo de pornografía, el adulterio, la falta de perdón constante, y recurrir a brujería (como los mal llamados "amarres de amor") son invitaciones directas al mal. "No den lugar al diablo", advierte Efesios 4, 27. El arrepentimiento sincero y la confesión cortan estas ataduras.
El sacramento otorga la gracia necesaria (CEC 1641), pero la gracia no actúa mágicamente; requiere la colaboración humana diaria. Es como una armadura para el matrimonio que debemos ponernos. La castidad matrimonial, la oración en familia y, sobre todo, perdonarse mutuamente y comulgar asiduamente, son los escudos activos que hacen que la gracia sacramental sea verdaderamente eficaz e invencible.
La mayoría de los problemas maritales requieren terapia de pareja, comunicación honesta y dirección espiritual, no un exorcismo mayor. El Padre Amorth enseñaba que los casos de posesión real son sumamente raros. Comienza orando el Santo Rosario en familia, bendice tu hogar y busca la intercesión de San Rafael; esos medios ordinarios son aterrorizantes para Satanás.
Venezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene, nada lo detiene.