Categoría: Celebración del día

Fiesta del Divino Niño Jesús: la confianza sencilla que aún mueve el corazón de Dios

En la Fiesta del Divino Niño Jesús, pide por los méritos de su infancia: Conoce su origen en Bogotá, la novena de nueve domingos y cómo alcanzar sus favores

Hay pedidos que se quedan como trabados en la garganta; a veces se cargan años y no se sabe si vale volver a decirlos. La Fiesta del Divino Niño Jesús nació para esa gente: la que llega con las manos vacías y el corazón arrugado. En el barrio 20 de Julio de Bogotá, el padre salesiano Juan del Rizzo vio que Dios no se esconde detrás de un título solemne. Se deja encontrar en la infancia de Jesús. Un Niño de túnica sencilla, descalzo, con los brazos abiertos. No pide discursos. Pide confianza. Quien honra esa niñez, la pobreza de Belén, la vida callada de Nazaret, encuentra una puerta que no se cierra. Pedir por los méritos de su infancia no es un atajo. Es entrar por donde Él quiso entrar al mundo.

Fiesta: primer domingo de septiembre

El padre Raúl Rojas, sacerdote salesiano y párroco de la Iglesia del 20 de Julio, fue quien más tarde recogió y extendió esta piedad. Lo que nació en un rincón pobre del sur de Bogotá hoy se reza en México, Perú, Ecuador, República Dominicana y en otros santuarios. No es un adorno local. Es la misma fe que se arrodilla ante un Niño y se atreve a pedirle lo que duele.

Devoción al Divino Niño Jesús

En el año 1935 llegó el padre salesiano Juan del Rizzo al barrio 20 de Julio, al sur de Bogotá, una región muy solitaria y abandonada en aquellos tiempos. Le habían prohibido emplear la imagen del Niño de Praga porque una asociación muy antigua reclamaba para ella el derecho exclusivo de propagar esa imagen.

Cuando el padre del Rizzo llegó a Colombia, a la ciudad de Barranquilla, se le encomendó, junto a otros sacerdotes salesianos, la labor de recoger limosna para apoyar la construcción de un templo.

El sacerdote, por ser muy tímido, no logró en esa ocasión pedir limosna, recibiendo varios reproches de su superior. Al culminar el día, como contó el padre Rojas, el sacerdote italiano se fue a orar frente a una imagen de María Auxiliadora, quien lleva al Niño Jesús en sus brazos, y en un momento determinado siente en su corazón que el Divino Infante le dice: "Tranquilo, mañana yo te acompaño y vamos juntos y recogemos la limosna que necesitas para el templo".

Es desde ese momento cuando el padre Juan del Rizzo se confía en el Divino Niño Jesús con un propósito: "Voy a ser un propagador de la devoción al Divino Niño Jesús", y lo hace con la devoción que él conocía, que era la del Niño Jesús de Praga.

Divino Niño Jesús: Pídeme lo que quieras por los méritos de mi infancia y tu oración será escuchada

Propagación de la devoción al Divino Niño

La oportunidad de propagar la devoción a la infancia de Jesús llegó tiempo después, tras el arribo del padre del Rizzo a Bogotá, cuando en el año 1935 se le encomienda la misión de dirigir un oratorio juvenil para atender a niños y jóvenes del Barrio 20 de Julio, donde lleva la imagen del Niño Jesús de Praga.

Pero en ese entonces le piden al sacerdote italiano que no propague la devoción a la imagen de Praga, porque en Bogotá dicha piedad era promovida por la Comunidad de los Carmelitas.

Entonces se fue al centro de Bogotá, al almacén El Vaticano, que aún existe, y allí encuentra la imagen que actualmente se venera en el Barrio 20 de Julio en Bogotá. Esa imagen es de un niño vestido sencillamente con un tono rosa claro; el niño está descalzo y el padre Juan del Rizzo dice: "Este es el niño que yo necesito, porque es un niño sencillo, como se visten los niños en palestina", sin pensar que así se convertiría en la imagen que se venera del Divino Niño Jesús.

Son muchos los creyentes que han alcanzado milagros al ser devotos del Niño Jesús: Reza la Novena de la Confianza y la Coronilla al Divino Niño Jesús

Desde ese momento comienza esta grande devoción al Divino Niño Jesús. Primero los niños y sus familias del sector, y luego gente de Bogotá en las eucaristías de los domingos, todos agradecidos por los favores que recibían del Divino Niño Jesús.

La devoción al Divino Niño Jesús poco a poco se propagó de Bogotá a Colombia, y luego a otros países. Hoy el Santuario llega a recibir más de 60.000 peregrinos semanalmente, quienes llegan al lugar a elevar sus plegarias al Niño Jesús.

Al Niño Jesús no hay que pedirle poco, hay que pedirle mucho, porque Él lo puede todo; Él está allí para ayudarnos. Eso sí, pedirle con mucha fe, con mucha confianza.

Fiesta y novena al Divino Niño Jesús

Como parte de la devoción a la infancia de Jesús está la novena de los nueve primeros domingos. Esta novena, también promovida por el padre Juan del Rizzo, refleja los tres grandes aspectos que deben vivir los que son devotos al Divino Niño Jesús:

"La conversión, vivida desde el Sacramento de la Confesión; la celebración de la Eucaristía, comulgando; y la solidaridad, el apoyo desde las ofrendas, ya sea económica o en alimentos, vestidos o medicinas para los necesitados. Entonces está el amor a Dios expresado en el amor a los más necesitados"

Además de la fiesta del primer domingo de septiembre, otra fecha muy querida ocurre el 20 de julio. Ese día los vecinos del barrio que lleva el mismo nombre llenan el santuario, aunque el onomástico del sector no sustituye la fiesta patronal.

Condiciones para obtener favores del Divino Niño Jesús

  1. Ofrecerle la Santa Misa durante nueve domingos y confesarse y comulgar al menos en uno de ellos.
  2. Dar una libra de chocolate (o equivalente en dinero o en comida) a los pobres.
  3. Si la persona es pudiente, dar un mercado para familias pobres (o su equivalente en dinero). No repartir en la calle porque se forma desorden.
  4. Propagar la devoción al Divino Niño, narrando a otros los milagros que Él hace a sus devotos, y repartiendo novenas, estampas, almanaques, etc., e invitando a otras personas que hagan el ensayo de visitar al Niño Jesús y de pedirle lo que necesitan.

4 datos curiosos sobre el Divino Niño Jesús

1. «Tan chiquito y ya crucificado»

Cuando el padre del Rizzo vio la talla con los brazos abiertos sobre una cruz, no pudo dejarla así. Según recuerdan los salesianos, dijo una frase que todavía se cuenta en el barrio: «Tan chiquito y ya crucificado». Pidió al artesano que retirara la cruz. Quedaron los brazos abiertos, como invitando. Esa corrección sencilla dio al Divino Niño de Bogotá un gesto único, distinto del Niño de Praga.

2. El chocolate que alimentó la escuela

Los vecinos empezaron llevando pan y chocolate para que los niños pobres pudieran estudiar y comer. Esa costumbre se volvió parte de la novena. Quien pide un favor, comparte una libra de chocolate o su equivalente. No es un pago al cielo. Es la misma lógica de Nazaret: el Niño se acerca donde hay hambre concreta y donde alguien se acuerda del que no tiene.

3. De capilla pobre a santuario desbordado

El templo se comenzó en 1937 y se inauguró en 1942. Con los años, el recinto se quedó corto. Entre 1989 y 1992 se renovó y creció hasta el santuario actual. Hay domingos en que las cifras superan las sesenta mil personas. En 2006, la imagen fue propuesta como símbolo cultural de Colombia. Lo que empezó en un barrio solitario se volvió peregrinación nacional y, más tarde, oración de muchos países.

4. De Bogotá a Alabama sin hacer ruido

La Madre Angélica, fundadora de EWTN, conoció esta advocación en Colombia y la llevó a Alabama. Allí surgió otro foco de oración ante el mismo Niño de brazos abiertos. La devoción cruzó fronteras sin campañas ruidosas. Bastó que la gente viera favores y los contara en casa. México, Perú, Ecuador y República Dominicana rezan hoy la misma confianza que nació en el 20 de Julio.

Lo que el Niño todavía pide

Pedirle al Niño no es tratar a Dios como si fuera un niño caprichoso. Es reconocer que el Todopoderoso quiso hacerse pequeño. Quien se abaja, entra. Quien llega con lista y sin conversión, se cansa.

La infancia de Jesús sigue siendo camino: confesión, Eucaristía y un plato para quien no tiene. Ahí se verifica si la oración es fe o solo ganas de salir del apuro.

Oración de confianza al Divino Niño Jesús

Señor Dios, Rey Omnipotente, en tus manos están puestas todas las cosas. Si quieres salvar a tu pueblo, nadie puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene. Tú eres el dueño de todas las cosas. ¿Quién podrá, pues, resistir a tu Majestad? Señor Dios de nuestros padres, ten misericordia de tu pueblo, porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes. Tú has dicho: "Pedid y se os dará. El que pide, recibe. Pero pedid con fe". Escucha, pues, nuestras oraciones. Perdona nuestras culpas. Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo. Amén.

Trae hoy tu petición al Niño

Si cargas un ruego que ya no sabes cómo decir, tráelo esta semana ante el Divino Niño Jesús. No lo adornes. Dilo con la fe de quien se sabe pequeño y no tiene otro recurso.

Reza la novena, confiesa, comulga y comparte algo con quien pasa hambre. El Niño no se queda con las manos cerradas cuando encuentra un corazón abierto.

La Fiesta del Divino Niño Jesús no pide un discurso bonito. Pide que te atrevas a pedirle de verdad, sin maquillar el dolor. ¿Qué necesidad llevas hoy, esa que casi nunca dices en voz alta, y se la vas a confiar por los méritos de su infancia?

❓ FAQ: Preguntas Frecuentes sobre la Fiesta del Divino Niño Jesús

La fiesta patronal se celebra el primer domingo de septiembre, al cerrar la novena de los nueve primeros domingos del año. El 20 de julio recuerda el onomástico del barrio donde está el santuario, no el día litúrgico principal. Muchos fieles honran ambas fechas. Lo decisivo no es acertar el almanaque, sino acercarse con fe. Jesús mismo dijo: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá» (Mt 7, 7).

Nació con el padre salesiano Juan del Rizzo, italiano llegado al barrio 20 de Julio de Bogotá en 1935. No pudo difundir el Niño de Praga porque otra comunidad ya lo promovía. En el almacén, El Vaticano halló un Niño de túnica rosa, descalzo, con los brazos abiertos sobre una cruz. Pidió quitar la cruz. Esa imagen sencilla, parecida a un niño de Palestina, se volvió el rostro de esta devoción.

Ofrecer la santa Misa nueve domingos, confesarse y comulgar al menos en uno de ellos; dar una libra de chocolate o su equivalente a los pobres; si se puede, un mercado para una familia necesitada; y contar los favores recibidos para que otros también se acerquen. La caridad no es un recargo. Es el modo concreto de honrar la infancia de Jesús, que se hizo pobre por nosotros.

Porque el Reino se recibe con alma de niño. El Catecismo enseña que «hacerse niño» ante Dios es condición para entrar en el Reino (CIC 526). No se trata de infantilismo. Se trata de confiar sin cálculo. «Si no os convertís y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos» (Mt 18, 3). El Divino Niño no pide perfección: pide un corazón que se atreva a acudir a Él con gran confianza.

Santos de la semana

Adaptación y contenido agregado: Qriswell Quero, Con información extraida de: Vatican News

pildorasdefe qriswell quero firma autorVenezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene, nada lo detiene.

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