San Román Adame Rosales. Sacerdote mártir de la guerra cristera
San Román Adame Rosales, sacerdote que durante la persecución de la Iglesia en México, fue martirizado por confesar a Cristo Rey
San Román Adame Rosales fue un humilde sacerdote de Nochistlán, Zacatecas, México, que se caracterizó por impartir catequesis a los niños de su pueblo, ayudar a los enfermos y construir capillas para adoración al Santísimo. Nunca se quejó ante nada; frente al dolor, dijo con calma: "Que se haga la voluntad de Dios". Fue martirizado durante la persecución de los cristianos en la llamada guerra de los cristeros
Fiesta: 21 de abril.
Martirologio romano: En lugares Nochistlán en la región de Guadalajara en México. San. Roman Adame, sacerdote y mártir, que, durante la persecución de la Iglesia fue martirizado por confesar a Cristo Rey.
Biografía de San Román Adame.
San Román Adame nació en Teocaltiche, Jalisco, el 27 de febrero de 1859. De humilde cuna, en su juventud ingresó al seminario conciliar de Guadalajara.
Como superaba en edad y juicio a sus condiscípulos, de seminarista desempeñó algunos oficios de cierta responsabilidad con diligencia y gusto.
Presbítero desde el 30 de noviembre de 1890, a San Román Adame se le encomendaron algunos oficios de gran responsabilidad, poco después fue nombrado párroco.
En su último destino, Nochistlán, Zacatecas, se conserva la memoria del párroco piadoso, promotor de la devoción al Santísimo Sacramento y a la Virgen María; confesor asiduo, predicó varias misiones populares y ejercicios espirituales; mejoró la catequesis y la instrucción en la fe y atendió con paternal solicitud a los enfermos.
Al suspenderse el culto público, San Román Adame continuó ejerciendo su ministerio. La prudencia no mermó su integridad, pues si bien evitaba el enfrentamiento, sabía que su vida corría peligro. La víspera de su captura dijo públicamente:
"¡Qué dicha ser mártir, dar mi vida por mi parroquia!"
Arresto y Torturas a San Román Adame Rosales.
Un vecino del rancho Veladores compareció ante el coronel Jesús Jaime Quiñones, jefe de armas del ejército federal establecido en Yahualica, para denunciar al párroco.
La madrugada del 19 de abril de 1927, Quiñones dirigió la captura y aprehensión del anciano, quien fue arrancado del lecho donde descansaba.
En ropa interior, casi desnudo, descalzo y a pie, San Román Adame fue obligado a recorrer casi treinta kilómetros; un soldado compadecido le cedió su caballo, lo que le granjeó injurias de sus compañeros.
El coronel Quiñones ordenó torturar al prisionero. Durante el día lo expuso a la vista de todos atándolo a una de las columnas de los portales de Yahualica.
Los vecinos solicitaron a Quiñones la libertad del reo. Tengo órdenes de perseguir y fusilar a todos los sacerdotes, pero si me dan seis mil pesos, a éste le perdonaré la vida, respondió.
Reunida la crecida suma, el militar se la apropió sin cumplir lo pactado, pues el 21 de abril decretó que el padre Adame Rosales fuera fusilado a las tres de la tarde en el cementerio municipal.
Muerte de San Román Adames.
La orden de ejecución contra San Román Adames Rosales fue cumplida con exactitud. A la hora señalada lo colocaron junto a la fosa que le serviría de sepulcro.
Uno de los soldados, Antonio Carrillo, se negó a disparar contra el sentenciado; el que dirigía el pelotón lo abofeteó, lo despojó de sus insignias y lo colocó en el paredón.
Con un valeroso gesto de bondad, San Román Adame trató de salvar la vida de soldado Antonio Carrillo, quien se había negado a disparar contra el Sacerdote, pero sus esfuerzos fueron en vano.
Una descarga hizo caer en la tumba al párroco; acto continuo fusilaron a Carrillo, inhumándolo en el mismo sepulcro. Los restos de ambos descansan en Nochistlán, Zacatecas.
San Román Adame Rosales fue Beatificado en 1992 por San Juan Pablo II y posteriormente canonizado en el año 2000 por el mismo San Juan Pablo II.
Oración a San Román Adame Rosales.
Dios Todopoderoso y eterno, Tú que diste a tu siervo San Román Adame Rosales la audacia y la valentía para confesar el nombre de nuestro Salvador Jesucristo ante los gobernantes de este mundo, concédenos que siempre estemos dispuestos a dar una razón de la esperanza que hay en nosotros, y recibir el martirio con alegría.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
San Román Adame Rosales, ruega por nosotros para que podamos profesar nuestra fe con amor y coraje.
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Venezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene, nada lo detiene.





